Costa Rica Species
Eretmochelys imbricata
AnimaliaIUCN CREn Progreso Avistamiento Reciente

Eretmochelys imbricata

Tortuga carey

(Linnaeus, 1766)

Textos Detallados Multi-idioma
La tortuga carey (Eretmochelys imbricata) es la única especie viviente del género Eretmochelys y una de las siete especies de tortugas marinas del mundo, perteneciente a la familia Cheloniidae. Es de talla mediana dentro del grupo —la más pequeña de las tortugas marinas que anidan en Costa Rica—, con un caparazón elíptico ligeramente comprimido lateralmente de color pardo-ámbar con vetas radiantes de amarillo oscuro, naranja y negro que crean un patrón marmolado único en cada individuo. Las escamas del caparazón —los escudos o escamas córneas— se solapan entre sí en los adultos jóvenes como las tejas de un tejado, característica diagnóstica que le da el nombre de la especie (imbricata = dispuesta en forma imbricada, solapada) y que se pierde parcialmente en los adultos viejos donde las escamas se aplanan. La cabeza es estrecha y alargada con un pico puntiagudo y curvado hacia abajo, similar al pico de un halcón —de ahí su nombre en inglés 'hawksbill', pico de gavilán— perfectamente adaptado para extraer esponjas de grietas de arrecifes de coral. Los ojos son grandes y oscuros. Las aletas anteriores son largas y poderosas, con dos uñas visibles en el borde anterior. El color de la piel es pardo amarillento con manchas oscuras. Los machos adultos tienen la cola más larga, más gruesa y con mayor musculatura basal que las hembras, y las aletas delanteras terminan en una uña curva más prominente. La especie tiene una distribución circuntropical, presente en todos los océanos tropicales del mundo entre las latitudes 30°N y 30°S.

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Julia Trouin

Taxonomía

FiloChordata
ClaseReptilia
OrdenTestudines
FamiliaCheloniidae
GéneroEretmochelys
Autoridad Taxonómica(Linnaeus, 1766)

Ecología y Estado

Origen

Nativa

Tendencia

En Disminución

Temporada de Cría

--

Rol Trófico

--

Avistamientos Recientes

Resumen del Hábitat Multi-idioma

La tortuga carey ocupa una serie de hábitats marinos específicos a lo largo de su ciclo de vida, con una dependencia crítica de los arrecifes de coral y las praderas de pastos marinos. Los adultos y subadultos forrajean exclusivamente o casi exclusivamente en arrecifes de coral, lechos de esponjas y fondos rocosos poco profundos (2 a 30 metros de profundidad), donde las esponjas —su alimento principal— crecen en las grietas y paredes del arrecife. Los juveniles pelágicos pasan sus primeros años en las corrientes oceánicas de aguas abiertas entre masas flotantes de sargazo. Los adultos reproductores anidan en playas tropicales y subtropicales de arena fina o gruesa con acceso directo al arrecife. En Costa Rica, la especie es más frecuente en el Caribe, especialmente en el Parque Nacional Cahuita, la Reserva Biológica Isla del Caño, el Refugio Nacional Gandoca-Manzanillo y las aguas arrecifales del Corredor Marino Mesoamericano. En el Pacífico es menos frecuente pero se registra en el Golfo Dulce, la Isla del Coco y zonas arrecifales del Pacífico Central y Sur. Necesita playas de anidamiento relativamente intactas —con pendiente moderada, arena compacta y sin contaminación lumínica nocturna severa— a una distancia caminable de zonas arrecifales de forrajeo.

Comportamiento Multi-idioma

La tortuga carey es principalmente solitaria y pasa la mayor parte de su vida adulta forrajeando en los arrecifes de coral de su área de distribución. Los adultos son animales bentónicos que se mueven con lentitud relativa por el arrecife, explorando grietas y paredes con el pico en busca de esponjas. Pueden sumergirse hasta 30 metros de profundidad aunque la mayoría del forrajeo ocurre entre 2 y 15 metros. Son parcialmente nocturnos en zonas de alta presión de depredación —descansando durante el día en grietas del arrecife— aunque en zonas protegidas son activas tanto de día como de noche. La respiración es obligatoriamente aérea: deben salir a la superficie cada 45-90 minutos cuando activas, aunque pueden permanecer sumergidas hasta 3-4 horas en estado de reposo con metabolismo reducido. No son territoriales y los rangos de hogar de diferentes individuos se solapan ampliamente. Son de temperamento relativamente calmado cuando se encuentran con buzos —a diferencia del carácter más huidizo de otras tortugas marinas— lo que las hace una atracción estrella del buceo costarricense pero también las hace más vulnerables a la perturbación humana directa.

Actividad Social Multi-idioma

La tortuga carey es esencialmente solitaria durante toda su fase acuática de vida adulta. Los individuos forrajean solos, duermen solos en el arrecife y solo se congregan transitoriamente durante la temporada de apareamiento en las proximidades de las playas de anidamiento. El apareamiento ocurre en el agua, con frecuencia en aguas poco profundas cerca de la playa de anidamiento, y puede involucrar a múltiples machos compitiendo por una sola hembra. Las hembras almacenan esperma y pueden fertilizar múltiples puestas con el esperma de un solo apareamiento o de varios machos durante la misma temporada. Durante la anidación, las hembras salen a tierra de forma solitaria, generalmente de noche, y no interactúan socialmente con otras hembras que aniden simultáneamente en la misma playa. No existe cuidado parental de ningún tipo después de la puesta: la hembra abandona la nidada inmediatamente tras cubrirla.

Gremio Alimenticio Multi-idioma

Spongivoro especializado con suplemento oportunista de invertebrados bentónicos blandos. El 70-95% de la dieta consiste en esponjas marinas bentónicas, con preferencia por las esponjas de alto contenido en toxinas y espículas que la mayoría de los demás predadores marinos no pueden consumir —Geodia, Chondrilla, Aplysina, Ircinia y otras Demospongiae—. El restante 5-30% incluye medusas, tunicados sésiles (ascidias), crinoideos, anémonas de mar, algas calcáreas, moluscos blandos (nudibranquios, gasterópodos pequeños), equinodermos blandos y ocasionalmente peces pequeños y lentos. Forrajea exclusivamente en el bentos coralino y rocoso, usando el pico estrecho para extraer presas de grietas y paredes inaccesibles para otras especies. No tiene comportamiento de caza activa de presas móviles rápidas.

Detalles de Cadena Trófica Multi-idioma

Consumidor secundario especializado en esponjas bentónicas (spongivoro), con una posición trófica única en el arrecife de coral que ninguna otra especie vertebrada puede ocupar de forma equivalente. Su dieta consiste principalmente (70-95%) en esponjas de las clases Demospongiae y Calcarea, especialmente géneros como Geodia, Chondrilla, Aplysina, Ircinia, Neopetrosia y Anthosigmella —todos altamente tóxicos para la mayoría de los predadores—. El restante 5-30% incluye medusas, tunicados, crinoideos, anémonas, algas, moluscos blandos y ocasionalmente peces. Al controlar las poblaciones de esponjas en el arrecife, la carey actúa como regulador ecológico que previene la sobreabundancia de esponjas competidoras del espacio coralino, siendo un componente estructurador del ecosistema de arrecife de primer orden. Sus principales depredadores en el mar son el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier) y el tiburón limón (Negaprion brevirostris) para individuos adultos, el tiburón punta negra (Carcharhinus limbatus) y el delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) para juveniles, y la orca (Orcinus orca) de forma ocasional. En tierra, las hembras anidando son vulnerables al jaguar (Panthera onca) en el Caribe costarricense y los huevos son depredados por el coatí (Nasua narica), el mapache (Procyon lotor), la zorra (Urocyon cinereoargenteus) y perros ferales.

Comportamiento Reproductivo Multi-idioma

La tortuga carey alcanza la madurez sexual entre los 20 y los 35 años, la madurez más tardía de todas las especies del conjunto. Las hembras regresan a anidar a la misma playa donde nacieron, con una frecuencia de cada 2 a 5 años entre temporadas reproductivas. Durante una temporada reproductiva activa, una hembra puede realizar de 3 a 6 nidadas separadas por periodos de 13 a 18 días entre puestas sucesivas. El apareamiento ocurre en el mar, en las semanas previas a la primera nidada de la temporada. Las hembras salen a tierra exclusivamente de noche, generalmente 2 a 3 horas después del anochecer, buscan un sitio en la playa por encima de la línea de marea, excavan con las aletas traseras un nido de 45 a 60 cm de profundidad, depositan los huevos, cubren cuidadosamente el nido y regresan al mar, todo en 45 a 90 minutos. La puesta consiste en 80 a 160 huevos esféricos de cáscara blanda y flexible, de unos 4 cm de diámetro, cuya incubación dura entre 60 y 70 días, dependiendo de la temperatura de la arena. El sexo de las crías está determinado por la temperatura de incubación (determinación sexual ambiental): temperaturas superiores a 29,5°C producen predominantemente hembras y por debajo de 28,5°C predominantemente machos. Las crías —de unos 4 cm de longitud y 15-20 g de peso— salen del nido colectivamente de noche y corren hacia el mar guiadas por el brillo luminoso del horizonte marino. La mayoría perece antes de llegar al mar o en los primeros días pelágicos.

Medidas Físicas

Longitud (cm)

62.0 - 95.0 cm

Peso (g)

45.00 kg - 90.00 kg

Descendencia (Crías/Huevos)80 - 160
Dimorfismo Sexual

Longevidad

Madurez Sexual

20 - 35 Años

Gestación / Incubación

60 - 70

Longevidad Estimada
Machos30 - 50 Años
Hembras30 - 50 Años

Dimorfismo Sexual

Machos Multi-idioma

El macho adulto es distinguible de la hembra por tres características: (1) la cola, que es considerablemente más larga, más gruesa y más musculada en su base que la de la hembra —la cola del macho se extiende notablemente más allá del margen posterior del caparazón, hasta 20-25 cm en individuos adultos grandes, mientras que la de la hembra apenas sobresale—; (2) las aletas delanteras, que terminan en una uña curva más prominente y pronunciada en el macho, usada para sujetarse a la hembra durante el apareamiento; y (3) la región inguinal, donde los machos presentan una escotadura cloaca más anterior y pronunciada. Los juveniles y subadultos son sexualmente indistinguibles externamente.

Hembras Multi-idioma

La hembra adulta tiene la cola corta y apenas visible más allá del margen posterior del caparazón —generalmente menos de 5 cm de longitud visible—, la uña de las aletas delanteras es más pequeña y menos curva que la del macho, y la región cloacal es más posterior. El caparazón de las hembras tiende a ser ligeramente más ancho relativamente que el de los machos debido a la necesidad de alojar los ovarios y el espacio corporal necesario para la producción de huevos. Las hembras adultas y los machos adultos son del mismo tamaño general. Los juveniles de ambos sexos son completamente indistinguibles externamente antes de la madurez sexual.

Adaptaciones Evolutivas Multi-idioma

Pico estrecho y curvado hacia abajo —análogo al de un halcón— que constituye la adaptación morfológica más crítica de la especie y la diferencia anatómica más inmediata respecto a las demás tortugas marinas. Este pico permite a la carey introducirse en grietas estrechas de los arrecifes de coral para extraer esponjas que otras tortugas no pueden alcanzar. La especialización en esponjas —organismos que la mayoría de los vertebrados no puede consumir por su contenido en sílice, toxinas y compuestos secundarios antipalatable— es el resultado de una coevolución entre el pico de la carey y la morfología de sus presas de más de 60 millones de años.
Tolerancia bioquímica excepcional a las toxinas de esponjas: las esponjas que constituyen la dieta principal de la carey contienen algunas de las toxinas marinas más potentes conocidas —incluyendo toxinas spongiosas, derivados de tetrodotoxina y compuestos citotóxicos—, que son letales para la mayoría de los depredadores marinos. La carey puede acumular estas toxinas en su cuerpo sin sufrir efectos adversos gracias a un sistema de detoxificación hepático especializado, y su carne llega a ser tan tóxica —especialmente en el Pacífico donde consume esponjas con mayor carga de toxinas— que puede causar la muerte de seres humanos que la consumen.
Navegación magnética de largo rango: como todas las tortugas marinas, la carey posee magnetorreceptores en la cabeza que le permiten detectar la intensidad y la inclinación del campo magnético terrestre y usarlos como sistema de navegación de alta precisión a escala oceánica. Las hembras utilizan este sistema para regresar décadas después a la playa exacta donde nacieron —con errores de posición de menos de un kilómetro— para anidar. Esta 'fidelidad natal' (natal homing) es una de las hazañas de navegación animal más extraordinarias documentadas, equiparable en precisión con la de las aves migratorias de largo rango.
Caparazón de escamas imbricadas con propiedades termoreguladoras y de camuflaje simultáneas: el patrón marmolado ámbar-negro-naranja del caparazón, producido por la disposición de los pigmentos en las capas de queratina de los escudos, coincide con los colores y texturas del arrecife de coral cuando la luz solar penetra el agua a ángulos oblicuos. Esta coloración críptica reduce la detectabilidad de la tortuga por depredadores de gran tamaño —tiburones, orcas— cuando descansa inmóvil en el arrecife durante la noche. Adicionalmente, la estructura multicapa de las escamas imbricadas proporciona una rigidez mecánica excepcional que protege el caparazón de los golpes contra corales y rocas durante el forrajeo.

Amenazas Principales Multi-idioma

Comercio ilegal de caparazón —el 'carey' o 'bekko' japonés—: el mayor impulsor histórico del colapso de las poblaciones de tortuga carey a nivel global ha sido la caza sistemática para extraer las escamas del caparazón, cuya queratina presenta una coloración y maleabilidad únicas que la hacen el material más codiciado de cualquier tortuga marina. Conocido como 'bekko' en Japón —donde era el material preferido para fabricar marcos de gafas, peines, broches y joyería de lujo— y como 'carey' en toda América Latina y España, el comercio de caparazón llevó a la captura y sacrificio de más de 9 millones de tortugas carey durante el siglo XX. A pesar de la prohibición del comercio internacional bajo el Apéndice I del CITES (1977), el comercio ilegal persiste, especialmente hacia Asia.
Degradación y pérdida de arrecifes de coral por blanqueamiento masivo asociado al cambio climático, acidificación oceánica, contaminación por agroquímicos y sedimentos, y actividades de pesca destructiva (arrastre de fondo, uso de dinamita, cianuro). Los arrecifes de coral son el hábitat de forrajeo exclusivo de los adultos de la tortuga carey y la fuente de su alimento principal: sin arrecifes funcionales con comunidades de esponjas diversas, la especie no puede subsistir incluso si las playas de anidamiento están completamente protegidas. La pérdida del 50% de la cobertura coralina del Caribe en los últimos 40 años ha reducido drásticamente la capacidad de carga del hábitat para la especie en toda su área de distribución.
Captura incidental en artes de pesca y colisiones con embarcaciones: la tortuga carey queda enredada en redes de enmalle, palangres pelágicos, nasas y artes de arrastre dirigidas a otras especies, muriendo por ahogamiento al no poder salir a respirar. En Costa Rica, la captura incidental en pesquerías artesanales del Caribe y el Pacífico representa una causa de mortalidad significativa para individuos juveniles y subadultos. Las colisiones con lanchas de alta velocidad y barcos de ecoturismo en zonas arrecifales representan adicionalmente una causa de trauma y mortalidad documentada en zonas de alta frecuentación turística como el Parque Nacional Cahuita.

Datos Curiosos Multi-idioma

Las escamas del caparazón de la tortuga carey —el 'bekko' japonés— han sido consideradas el material natural más valioso del mundo animal marino durante siglos: más apreciado que el marfil de elefante, el nácar de ostras perleras o el coral rojo, su precio en mercados asiáticos llegó a superar los 1.000 dólares por kilogramo durante el siglo XX. Esta valoración extrema es la causa directa de la pérdida de más del 80% de la población global de la especie en los últimos 100 años —la reducción de población más severa documentada entre todas las tortugas marinas— y la razón por la que la UICN la clasifica como En Peligro Crítico desde 1996, el estatus de amenaza más alto antes de la extinción.
La tortuga carey es la única especie de vertebrado conocida capaz de consumir esponjas marinas silíceas (Clase Demospongiae) de forma regular y como alimento principal. Las esponjas poseen espículas de sílice —estructuras microscópicas de vidrio biológico— y un cocktail de toxinas (halichondrinas, disidiolida, latrunculinas) que las hacen letales o altamente no palatables para prácticamente todos los demás vertebrados. Sin la carey como controlador biológico de las comunidades de esponjas, muchas de estas crecerían descontroladamente y colonizarían el substrato coralino, sofocando el crecimiento de los corales constructores del arrecife. La carey es así un ingeniero de ecosistemas silencioso e insustituible del arrecife tropical.
Una tortuga carey adulta puede recorrer hasta 2.400 km entre su zona de forrajeo y la playa de anidamiento —que es invariablemente la misma playa donde nació décadas antes— usando el campo magnético terrestre como sistema de navegación. Este fenómeno de fidelidad natal ha sido documentado mediante marcación satelital en varias tortugas del Caribe costarricense que forrajean en las aguas del corredor arrecifal de Belice, Honduras y México pero regresan a anidar específicamente en las playas de Gandoca y Manzanillo. La fidelidad es tan precisa que investigadores del CIMAR y el WIDECAST han documentado hembras que anidar en la misma sección de playa —con diferencias de menos de 200 metros— en temporadas reproductivas separadas por 3 a 5 años.
La carne de la tortuga carey puede ser tóxica para los seres humanos en determinadas regiones, especialmente en el Pacífico Indo-Tropico, donde las esponjas que consume acumulan toxinas que la tortuga bioconcentra en sus tejidos. El envenenamiento por consumo de tortuga carey —conocido como 'chelonitoxismo'— ha causado cientos de muertes documentadas en el Pacífico Sur e India en el siglo XX, con síntomas que incluyen parálisis, hemorragia interna y fallo orgánico múltiple. Esta toxicidad es una de las razones por las que, históricamente, muchas culturas insulares del Pacífico solo apreciaban la carey por su caparazón y rechazaban su carne, mientras que el comercio de caparazón era intensísimo.